comer con sofía es nutrirse con sabiduría
cosas de una alimentista

Mostrando entradas con la etiqueta cuento. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cuento. Mostrar todas las entradas

El estofado de lobo

Había una vez un lobo al que le gustaba comer más que cualquier otra cosa en el mundo. Apenas terminaba una comida, empezaba a pensar en la próxima. Un día, al lobo le dio antojo de estofado de pollo. Pasó el día en el bosque buscando un pollo apetitoso y finalmente vio una gallina. "¡ Ah ! es justo lo que necesito". El lobo acechó a su presa hasta que la tuvo cerca, pero cuando ya la iba a agarrar ... se le ocurrió otra idea. "Si hubiera forma de engordar esta ave un poco más, tendría más carne para comer", se dijo. El lobo corrió a casa y se puso a cocinar. Primero hizo cien deliciosos panqueques, y por la noche los dejó en la puerta de la casa de la gallina. - Come bien, gallinita querida. ¡ ponte gorda y sabrosa para mi estofado ! La noche siguiente, le llevó a la gallina cien apetitosas rosquillas. - Come bien, gallinita mía. ¡ ponte gorda y sabrosa para mi estofado !, le dijo. Al día siguiente le llevó un apetitoso pastel, que pesaba más de cien kilos, y relamiéndose le dijo: - Come bien, gallinita linda. ¡ ponte gorda y sabrosa para mi estofado ! - Por fin llegó la noche que el lobo había estado esperando. Puso una enorme olla al fuego y salió alegremente a buscar su comida. "Esa gallinita debe estar tan gorda como un balón", pensó. "Voy a verla". Pero apenas se asomó a espiar por el ojo de la cerradura ... la puerta se abrió y la gallina cacareó: - ¡ Ah ! ¡ Así que era usted, señor lobo ! - ¡ Niños, niños !, los panqueques, las rosquillas y ese exquisito pastel no eran un regalo del Niño Dios. Los trajo el Tío Lobo. Los pollitos agradecidos saltaron sobre el lobo y le dieron cientos de besitos. - ¡ Gracias, gracias, Tío Lobo ! ¡ Eres el mejor cocinero del mundo ! El Tío Lobo no comió estofado esa noche, pero Mamá Gallina le preparó una cena deliciosa. "No he comido estofado de pollo, pero he hecho felices a los pequeñuelos", pensó mientras volvía a casa. "Tal vez mañana les prepare cien apetitosas galleticas". "El Estofado del Lobo", perteneciente al Programa "Vamos a leer un Cuento". Publicación bimensual de la Fundación del Niño, organismo oficial del Gobierno de Venezuela. Año II, Nº 18, 21 de junio de 1998.

La sopa de piedra

Cierto día, llegó a un pueblo un hombre y pidió por las casas para comer, pero la gente le decía que no tenían nada para darle. Al ver que no conseguía su objetivo, cambió de estrategia. Llamó a la casa de una mujer para que le diese algo de comer.
-"Buenas tardes, Señora. ¿Me da algo para comer, por favor?"
-"Lo siento, pero en este momento no tengo nada en casa", dijo ella.
-"No se preocupe - dijo amablemente el extraño -, tengo una piedra en mi mochila con la que podría hacer una sopa. Si usted me permitiera ponerla en una olla de agua hirviendo, yo haría la mejor sopa del mundo.
- ¿Con una piedra va a hacer Usted. una sopa? ¡Me está tomando el pelo!
- En absoluto, Señora, se lo prometo. Deme un puchero muy grande, por favor, y se lo demostraré"
La mujer buscó la olla más grande y la colocó en mitad de la plaza. El extraño preparó el fuego y colocaron la olla con agua. Cuando el agua empezó a hervir ya estaba todo el vecindario en torno a aquel extraño que, tras dejar caer la piedra en el agua, probó una cucharada exclamando: - ¡Deliciosa! Lo único que necesita son unas patatas".
Una mujer se ofreció de inmediato para traerlas de su casa. El hombre probó de nuevo la sopa, que ya sabía mucho mejor, pero echó en falta un poco de carne.
Otra mujer voluntaria corrió a su casa a buscarla. Y con el mismo entusiasmo y curiosidad se repitió la escena al pedir unas verduras y sal. Por fin pidió: "¡Platos para todo el mundo!".
La gente fue a sus casas a buscarlos y hasta trajeron pan y frutas. Luego se sentaron todos a disfrutar de la espléndida comida, sintiéndose extrañamente felices de compartir, por primera vez, su comida.
Y aquel hombre extraño desapareció dejándoles la milagrosa piedra, que podrían usar siempre que quisieran hacer la más deliciosa sopa del mundo.
Moraleja: Con la cooperación se alcanzan resultados notables, aún cuando se parta de contribuciones pequeñas, o incluso insignificantes. Esta es la fuerza milagrosa que tiene el COMPARTIR. Cada uno podemos poner alguna de nuestras virtudes al servicio de los demás y el resultado puede ser espectacular.

motivación, fuego interno



Tres obreros montaban ladrillos sobre cemento. A los tres se les preguntó qué era lo que estaban haciendo:

El primero dijo “ ¿no lo ves? Estoy levantando una pared!”

El segundo dijo “me estoy ganando el pan”

El tercero se detuvo un momento para observar su trabajo, tras ello con expresión satisfecha dijo “ Estoy construyendo una Catedral”


“Cuanto más sentido se le da a lo que se hace más motivado se estará. Las acciones no tienen sentido por sí mismas sino que somos nosotros los que le damos significado o importancia. No es tan importante aquello que hacemos sino PORQUÉ y si forma parte del PROYECTO DE NUESTRA VIDA.” Antonio Valls

“Llegado el momento toma el control de tu vida. Empieza a cultivar la concentración para evitar la dispersión que sabotea todos los esfuerzos. Y cuando percibas que tu motivación se debilita recuperala con HABITOS como eliminar estrés, poner buena cara a mal tiempo, pensar en positivo y buscar el apoyo de los tuyos. Pon los medios de tu influencia relativa.” María Morales


Stephen Cobi para avivar el fuego interno, la motivación, plantea los 7 hábitos:

  1. Sé proactivo: cada estímulo exterior actuará sobre nosotros según queramos
  2. Ten una meta mental: visualiza un objetivo
  3. Establece prioridades y equilibralas. Nuestros pilares: salud, amor, ocio y trabajo.
  4. Aplica el ganar-ganar: la satisfacción de todas las partes
  5. Entiende para ser comprendido. Escucha, observa, siempre trata de entender.
  6. Practica la sinergia. Ayuda, también te pueden ayudar a tí
  7. Cuídate!

Somos lo que hacemos, NO lo que pensamos

Extracto de:
Programa "L'Ofici de viure"
Stephen Cobi

del poder de la comunicación

Un Sultán soñó que había perdido todos sus dientes. Después de despertar, mandó llamar a un sabio para que interpretase su sueño.
-"¡Qué desgracia, Mi Señor!", dijo el sabio. "Cada diente caído representa la pérdida de un pariente de Vuestra Majestad."
-"¡Qué insolencia! ¿Cómo te atreves a decirme semejante cosa? ¡Fuera de aquí! ¡Castigadle!", gritó el Sultán enfurecido.

Más tarde, el sultán consultó a otro sabio y le contó lo que había soñado. Este, después de escuchar al Sultán con atención, le dijo:
-"¡Excelso Señor! Gran felicidad os ha sido reservada. El sueño significa que sobrevivirás a todos tus parientes."

El semblante del Sultán se iluminó con una gran sonrisa y ordenó que dieran cien monedas de oro al sabio. Cuando éste salía del Palacio, uno de los cortesanos le dijo admirado:
-"¡No es posible! La interpretación que habéis hecho de los sueños es la misma que el primer sabio. No entiendo porque al primero se le pagó con un castigo y a ti con cien monedas de oro."

El segundo sabio respondió:
- "Amigo mío, todo depende de la forma en que se dice.
Uno de los grandes desafíos de la humanidad es aprender a comunicarse. De la comunicación depende, muchas veces, la felicidad o la desgracia, la paz o la guerra. La verdad puede compararse con una piedra preciosa. Si la lanzamos contra el rostro de alguien, puede herir, pero si la envolvemos en un delicado embalaje y la ofrecemos con ternura, ciertamente será aceptada con agrado."

de los cuentos que yo cuento

corazón de cebolla


Había una vez un huerto lleno de hortalizas, árboles frutales y toda clase de plantas. Como todos los huertos, tenía mucha frescura y agrado. Por eso daba gusto sentarse a la sombra de cualquier árbol a contemplar todo aquel verdor y a escuchar el canto de los pájaros.

Pero de pronto, un buen día empezaron a nacer unas cebollas especiales. Cada una tenía un color diferente: rojo, amarillo, naranja, morado... El caso es que los colores eran irisados, deslumbradores, centelleantes, como el color de una sonrisa o el color de un bonito recuerdo.

Después de sesudas investigaciones sobre la causa de aquel misterioso resplandor, resultó que cada cebolla tenía dentro, en el mismo corazón, porque también las cebollas tienen su propio corazón, un piedra preciosa. Esta tenía un topacio, la otra una aguamarina, aquella un lapislázuli, la de más allá una esmeralda ... ¡Una verdadera maravilla!

Pero, por una incomprensible razón, se empezó a decir que aquello era peligroso, intolerante, inadecuado y hasta vergonzoso. Total, que las bellísimas cebollas tuvieron que empezar a esconder su piedra preciosa e íntima con capas y más capas, cada vez más oscuras y feas, para disimular cómo eran por dentro. Hasta que empezaron a convertirse en unas cebollas de lo más vulgar.

Pasó entonces por allí un sabio, que gustaba sentarse a la sombra del huerto y sabía tanto que entendía el lenguaje de las cebollas, y empezó a preguntarles una por una:

- "¿Por qué no eres como eres por dentro?"

Y ellas le iban respondiendo:

- "Me obligaron a ser así... me fueron poniendo capas... incluso yo me puse algunas para que no me dijeran nada."

Algunas cebollas tenían hasta diez capas, y ya ni se acordaban de por qué se pusieron las primeras capas. Y al final el sabio se echó a llorar. Y cuando la gente lo vio llorando, pensó que llorar ante las cebollas era propio de personas muy inteligentes. Por eso todo el mundo sigue llorando cuando una cebolla nos abre su corazón. Y así será hasta el fin del mundo.

Instrucciones para comer caramelos en un tren

En el fondo de la garganta conversando con las amígdalas y la campanilla está la sed. Usted la siente y en imperativo se presentan la urgencia y la desesperación. Pero la próxima estación está a media hora de su constante posición geográfica. No se desespere, recuerde que en el bolsillo ha quedado un paquetito de caramelos de mentol. Lentamente, meta la mano en el bolsillo de la gabardina, mientras se balancea inconsciente con el movimiento del tren. El tren, la gabardina, los caramelos y usted son uno mismo, pero no las monedas del cambio que se agitan en el bolsillo opuesto. Volvamos a los caramelos, introduzca los dedos en la bolsita, en el bolsillo. Elija aleatoriamente el primero que su tacto descubra. Retírelo tratando de que el papel no cruja demasiado. No es de educación llamar la atención cuando se va a comer en un lugar público. Examine el pedacito de alivio inmediato que tiene entre sus dedos. Tome cada extremo del envoltorio entre el pulgar y el índice de cada mano. A la cuenta de tres, veloz y muy discretamente haga girar los extremos a fin de liberar el cristal azul. En caso de que alguien lo observe, distraiga la mirada al paisaje que va quedando atrás y sin esperar más introduzca el pequeño cubo entre sus labios.

El primer golpe de sabor será instantáneo. La convulsión de la sed hará que las ganas de morder el caramelo sean incontenibles. Cuando lo haga, porque es seguro que lo hará, abrirá automáticamente los labios en un suspiro inverso, este procedimiento permitirá que una bocanada de aire extrañamente gélido ingrese a sus pulmones. Es probable que aquí, una o dos lágrimas bañen sus mejillas, como pasaría si hubiese mordido un gran coágulo de salsa picante.

Aguante, trate de calmarse y soportar esta sensación algunos segundos. El alivio es ahora todo suyo y hasta puede sentir las notas dulces mezcladas con el mentol en toda su boca y hasta su nariz. Es natural que ahora sonría y suelte bocanadas de aire para probar y jugar con su dulce y nuevo aliento. Quince minutos después, el vicio estará instalado en sus manos y su boca y probablemente no parará de repetir toda la operación hasta vaciar la bolsita.

Cuento de Julio Cortázar

frasco de mermelada y el café

Cuando las cosas en la vida parecen demasiado, cuando 24 horas al día no son suficientes recuerda el frasco de mermelada y el café....

Un profesor delante de su clase de filosofía sin decir palabra tomó un frasco, grande y vacio de mermelada, y procedió a llenarlo con pelotas de golf. Luego le preguntó a sus estudiantes si el frasco estaba lleno. Los estudiantes estuvieron de acuerdo en decir que sí. Así que el profesor tomo una caja llena de canicas y la vació dentro del frasco de mermelada. Las canicas llenaron los espacios vacíos entre las pelotas de golf. El profesor volvió a preguntarles a los estudiantes si el frasco estaba lleno y ellos volvieron a decir que sí. Luego el profesor tomo una caja con arena y la vació dentro del frasco. Por supuesto, la arena llenó todos los espacios vacíos. El profesor pregunto nuevamente si el frasco estaba lleno. En esta ocasión los estudiantes respondieron con un "SÍ" unánime. El profesor enseguida agregó 2 tazas de café al contenido del frasco y efectivamente llenó todos los espacios vacíos entre la arena. Los estudiantes reían en esta ocasión. Cuando la risa se apagaba, el profesor dijo: "Quiero que se den cuenta que este frasco representa la vida. Las pelotas de golf son las cosas importantes, como la familia, la salud, los amigos, las cosas que te apasionan. Son cosas que aún, si todo lo demás lo perdiéramos y solo estas quedaran, nuestras vidas aun estarían llenas.Las canicas son las otras cosas que importan, como el trabajo, la casa, el auto, etc. La arena es todo lo demás, las pequeñas cosas". Si ponemos la arena en el frasco primero, no habría espacio para las canicas ni para la pelotas de golf.
Lo mismo ocurre con la vida. Si gastamos todo nuestro tiempo y energía en las cosas pequeñas, nunca tendremos lugar para las cosas realmente importantes. Presta atención a las cosas que son cruciales para tu felicidad. Disfruta de tus familiares y queridos, tómate tiempo para cuidarte, ve con tu pareja a cenar, practica tu deporte o afición favorita. Siempre habrá tiempo para limpiar la casa y reparar la llave del agua. Ocúpate de las pelotas de golf primero, de las cosas que realmente importan. Establece tus prioridades, el resto es solo arena. Uno de los estudiantes levanto la mano y preguntó que representaba el café. El profesor sonrió y dijo: "Que bueno que lo preguntas. "Solo es para demostrarles que no importa cuan ocupada tu vida pueda parecer, siempre hay lugar para un par de tazas de café con un amigo..."