Una recomendación dietético-nutricional (o de medicina) sobre la salud de las personas debe basarse con la mejor de las evidencias. Pero, aquello que no está demostrado con contundencia no es falso hasta que no se demuestre lo contrario. Este argumento es igualmente válido para aquello que se dice verdadero. Los linderos y perfiles de la verdad merecen un tomo que no voy a desarrollar. Quizás todo lo que la ciencia sabe no es TODO.
Introduzco con este tema para explicar, porque quiero, mi inclinación personal momentánea. De hecho mucha gente practica yoga pero no se he convierte al budismo ni va dando saltitos sobre nubes de algodón. Con las técnicas orientales se puede experimentar el poder de la paz, la armonía, las buenas ondas, la energía positiva, el perdón, las gracias y el equilibrio en uno mismo. Esto es muy importante, TÚ lo puedes encontrar en TI. Si te hace sentir mejor puedes atribuirle los honores a otro; dígase Dios, Buda, el terapeuta, los astros, el amuleto o la pildora. A veces la medicina, también la dietética, nos tienen que ayudar pero tu actitud es primordial.
Existe literatura que por fin justifica lo que algunos hace millones de años ya practicaban y también la medicina ya lo comercializa “bien”, véase ACEM por ejemplo. El exceso de estrés y trabajo, los desengaños, la impotencia, la presión, los fracasos, la hipocresía, la ambición y todo aquello que el paquete de la vida trae consigo lo podemos superar haciendo de ello una lección de crecimiento.
Libro recomendado: “El silencio” de Gaspar Hernández
Esto son ... cosas de una alimentista
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